lunes, 23 de abril de 2012

Sufrir por amor no correspondido o no valorado

¿Por qué hay mujeres que se enamoran siempre del hombre equivocado? ¿Es posible cambiar por amor? ¿Puede una persona ser feliz con una relación libre o abierta?

Lamentablemente es bastante habitual en las reuniones de amigas que la charla recaiga sobre lo que “él” hizo o dejó de hacer. Siempre hay un “hombre malo” que ignora o no sabe apreciar a una amiga o a una misma. “Él no te merece”, dicen las amigas de la mujer que sufre. Y probablemente en algún punto tengan razón. 

Pero ella sigue ahí, a su lado, sufriendo, pero sin poder separarse de él, creyendo que algún día todo cambiará y será el príncipe azul que ella desea y necesita.  

Enamoramiento e idealización del hombre 

Él es el príncipe azul que busca a su princesa en su castillo dorado, la rescata y viven felices para siempre. Colorín colorado, este cuento se ha terminado. Pero la vida no es tan fácil como un cuento de hadas. Todo enamoramiento idealiza a la otra persona en un primer momento.  

Freud sostenía que “en algunas formas de la elección amorosa llega incluso a evidenciarse que el objeto sirve para substituir un ideal propio y no alcanzado del Yo." Es decir, que una tiende a enaltecer las virtudes y disminuir los defectos para crear un ideal. El otro parece perfecto… pero no lo es. En algún momento, la realidad sale a la luz. 

Quizás los pequeños defectos del ser amado (esos que todo el mundo tiene) sean compatibles con una, pero quizás la conversión de príncipe azul a sapo sea un duro golpe difícil de aceptar. “Él ya no es el mismo hombre del que me enamoré”, sostiene ella. ¿Es cierto esto o una ha idealizado al otro de tal manera que no puede aceptar la realidad? ¿Cambió él o cambió una misma? 

 
Querer mejorar a un hombre: Pensar que él va a cambiar por amor 

Un eterno conflicto de algunas mujeres es creer que pueden cambiar a la otra persona. Luego del enamoramiento, al encontrarse frente a ese ser de carne y hueso, una muchas veces cree que es algo pasajero, porque si al principio de la relación él era perfecto puede volver a serlo, ¿o no? Una se esmera en intentar que el otro adopte las costumbres que una necesita para ser feliz. Pero él no cambia. Si él no quiere modificar su comportamiento porque es feliz así como es, nada se logrará por más que una intente, sólo seguir sufriendo
 
1ª desilusión: Tener una relación libre, sólo para no perderlo 

Él quiere estar con ella pero también con otras. Y ella acepta… porque lo quiere, porque sigue creyendo que él la ama, a su manera. Muchas mujeres están de acuerdo en mantener una relación libre o abierta, en la cual ambos pueden verse con otras personas. 

Sin embargo, si ella se enamora, las reglas del juego cambian. Aparecen los celos y el deseo de que la otra persona sea sólo suya. Intenta convencerlo de entablar una relación seria pero él esquiva la situación. Él se niega a formalizar y ella lo espera pensando que pronto él perderá su “miedo al compromiso”.  

2ª desilusión: No eres tú, soy yo 

Esta típica frase para terminar una relación sirve como resumen de las tres situaciones descritas. El problema no es la otra persona, sino una que cree que las cosas cambian, que los sapos se convierten en príncipes cuando se los besa y las calabazas en carrozas. Una sigue creyendo en cuentos de hadas y novelas de galanes y mujeres humildes. La vida no es así, es justamente este pensamiento lo que genera dolor. 

Una es quien idealiza al otro, lo coloca en una cajita de cristal y lo venera. El otro "es". Solamente eso: es él mismo. Y una tiene la decisión de aceptarlo o no. Las personas no cambian si no lo desean desde lo más profundo de su ser y aún así, es difícil. 

Es una la que deja que la ignoren, la pisoteen o no la valoren. Una misma se autoimpone el sufrimiento y una misma puede salir de la situación. ¿Cómo? Queriéndose, valorándose, negándose a estar con una persona que no aprecia a quien tiene al lado, que no quiere comprometerse, que no ama como una merece o simplemente que no es compatible con una misma.  

La importancia de aceptar que la perfección no existe 

Las mujeres deberíamos dejar de buscar al hombre ideal y tratar de encontrar a un hombre de carne y hueso, con virtudes y con defectos, que sepa valorar a la mujer que tiene al lado, quererla y construir una vida junto a ella. Los hechizos de amor no existen y el príncipe azul, “destiñe”, de eso no caben dudas. 

Basta de intentar cambiar a los hombres, es mejor enfocarse en sus virtudes y sopesar si una puede ser feliz tolerando sus defectos. Cada pareja es un mundo. Cada persona sabe si vale la pena seguir luchando o no. Pero si junto a él no está la felicidad, si sólo se sufre a su lado, si el amor no es suficiente, si convivir con la otra persona es imposible, quizás llegó el momento de evaluar la situación, elegir lo mejor para una y seguir buscando. Eso sí, hay que intentar dejar de soñar e idealizar y elegir un hombre real, ni sapo ni príncipe.

2 comentarios:

  1. Interesante escrito que creo que puede también valorarse desde la perspectiva masculina.

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    1. gracias por el comentario Neil! sí, por supuesto puede verse desde la perspectiva masculina...

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