viernes, 25 de mayo de 2012

Canciones y juegos para aprender español

Jugando y cantando, los niños incorporan vocabulario y modismos de la segunda lengua sin casi darse cuenta. Estudiar idiomas de manera divertida.
 
Enseñar un idioma no es sencillo. Los niños comienzan a incorporar palabras y sonidos a través de la imitación de quienes los rodean. Escuchan y repiten durante los cursos de idiomas. Sin embargo, exigirles el aprendizaje sistemático de una lengua como si fuesen adultos es un camino destinado prácticamente al fracaso. La mejor opción en todo caso es jugar y, por qué no, cantar con ellos. 

En el caso de los niños de otra lengua materna, la situación es aún más compleja. Muchas veces los pequeños que tienen ya la edad de discriminar la existencia de diferentes lenguas se ven cohibidos de hablar libremente en español y aprender así mediante la técnica de ensayo-error. Ante esta situación, jugar sigue siendo una de las mejores oportunidades de enseñanza.  

¿Por qué usar actividades lúdicas para enseñar un idioma? 

Anne Feunten y David Vale sostienen en su libro "Enseñanza de inglés para niños: guía de formación para el profesorado" que "un enfoque educacional basado en la actividad posee el potencial para reducir las presiones sociales y emocionales que interfieren con el aprendizaje". Es decir que los niños se interesan por la actividad a desarrollar, olvidándose de la situación de aprendizaje y evaluación y concentrándose en ese nuevo estímulo que se les presenta. 

La motivación que genera un juego o una canción, despierta su curiosidad comenzando así a asimilar el idioma inconscientemente. Si bien los autores se refieren específicamente al inglés, esta teoría se adapta al aprendizaje de todas las lenguas, tanto a nivel formal (en el colegio o academia) como a nivel informal (en el hogar). 


Según el texto "Importancia de la motivación en el proceso de aprendizaje", toda tarea conlleva tres tipos de valores para quienes aprenden: la importancia de hacer bien la tarea, el interés por el placer que se obtiene de realizar esa actividad y la utilidad de la tarea para alcanzar otra meta. Mediante la utilización de actividades lúdicas se incrementa el placer de realización de la tarea, aumenta la importancia de hacer las cosas bien porque de ello depende la diversión y el uso del español pasa a ser una manera de alcanzar una meta, ya sea la comunicación en sí misma, el entretenimiento o ganar el juego.  

La música, estímulo de aprendizaje del español 

Los sonidos forman parte de los primeros estímulos que los seres humanos recibimos. Las futuras madres suelen hablarle y cantarle a sus bebés. Es este uno de los motivos por los cuales la música es habitualmente tranquilizadora para la mayor parte de las personas: se la asocia con un momento cálido, de unión y paz interior. 

Marcela Burattini, docente de Pedagogía de Expresión Musical en la Universidad Andrés Bello (Chile), explica que "las actividades artístico-musicales no sólo generan el desarrollo de habilidades, destrezas o capacidades desde la perspectiva de la música, sino que además fortalecen sustancialmente la calidad de los aprendizajes de los niños. Si desde los primeros años de vida en el sistema escolar, potenciamos la audición, por ejemplo, aseguraríamos el éxito de los aprendizajes auditivos futuros, el incremento del vocabulario y la lecto-escritura, entre otros aspectos". 

Esta afirmación puede aplicarse al aprendizaje del español como segunda lengua, ya que las actividades musicales ayudan al niño a relajarse, incorporando vocabulario mediante la repetición de palabras y los gestos. Si la música utilizada es en español, la enseñanza será para los niños un juego divertido, sin presiones, evaluaciones ni estrés.  

Los juegos, diversión para estudiar español 

El juego es un poderoso vehículo de aprendizaje. Los niños, desde muy pequeños, incorporan conocimientos mediante el juego al resolver los problemas que se les van presentando en su accionar. Al utilizar un juego como método de enseñanza del español, se posibilita una incorporación positiva de la lengua a través del entretenimiento y sin forzar una situación de aprendizaje formal y rígido. Jugando, los niños aprenden sin notarlo, sintiéndose orgullosos de sí mismos por lo que descubren y despertándose su curiosidad por todo lo que podrán descubrir. 

Problemas habituales del aprendizaje del español 

Existen dos situaciones sumamente comunes en el aprendizaje de los niños bilingües que pueden ser fácilmente solucionadas con un poco de paciencia y creatividad:
  • El niño se niega a hablar en español con sus padres y se dirige a ellos en su lengua materna: es totalmente normal que se comunique de la manera más sencilla para él. No debe retárselo por este comportamiento, sino sutilmente guiarlo a actividades divertidas donde pueda incorporar palabras jugando. Algunas opciones son los dibujos animados o la música en español o juegos de creación como dibujar, cocinar o construir donde pueda absorber vocabulario sin notarlo.
  • El niño no se integra a las actividades con sus pares y recurre a sus padres para que le traduzcan lo que está sucediendo o simplemente, prefiere conversar con ellos: el contacto con otros niños es de vital importancia para su desarrollo lingüístico, Si bien muchas veces resulta necesario que los padres estén presentes durante algunas actividades para orientar al niño en la lengua materna, es recomendable que lentamente el pequeño participe solo a fin de sentir la motivación de intentar comunicarse en español para poder divertirse con sus amigos.
Los niños son niños. Por más obvia que parezca esta afirmación es necesario tenerla en cuenta a la hora de comenzar la enseñanza. Sienten, piensan y aprenden como tales. Un método de aprendizaje de adultos adaptado por lo general no dará mayores resultados. Es recomendable diseñar una metodología específica para ellos, que incorpore la música y los juegos como conductores motivacionales, haciendo del español un divertido entretenimiento.

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