sábado, 29 de junio de 2013

Silla de comer portátil para bebés de Saro

Cuando mi hijo tenía apenas unos meses, nos regalaron la silla para comer portátil o silla elevadora de Saro. 

La verdad, nunca las había visto y no sabía bien cómo funcionaban. Mi jefa, la autora del regalo, me dijo que era practiquísima, pero como mi hijo era muy pequeño quedó confinada a un estante del placard. Pasaron los meses y cuando mi bebé empezó a comer, compramos una silla alta de Graco. Nunca probé la silla elevadora de Saro hasta hoy.

Estamos en plena mudanza y, como te imaginás, la sillita alta de Graco ya se mudó y nosotros aún estamos en un departamento medio vacío: la oportunidad perfecta para probar la sillita de Saro.

Te cuento mi opinión sobre la silla de comer portátil de Saro...




La silla de comer portátil consiste en un elevador conformado por un cojín duro, una solapa que hace las veces de respaldo y amarras de sujeción para el peque y de sujeción a la silla de comedor.




Estética: 10 puntos


A nivel estético, no tengo nada para quejarme. ¡Es preciosa! Combina el verde manzana con el naranja y tiene simpáticos dibujos. Sin duda, es bonita, pero bonita en serio.

Portabilidad: 10 puntos


Es súper liviana. Además, al tener forma de bolsito, es muy fácil de transportar.

Ajustes a la silla de comedor: 10 puntos


La silla de comer portátil queda súper firme amarrada a la silla de comedor, tenía mis dudas pero sus correas permiten asegurarla ajustándolas al máximo.

Amarres para el niño y estabilidad: 6 puntos


La verdad, pensé que sería más segura. A ver, no es que la silla sea realmente insegura. El peque queda sujeto por la cintura y pelvis pero mi hijo, que es pequeña cría de mamut y tiene mucha fuerza, se encargó de demostrar que la sujeción no es suficiente. Él se inclinaba para un lado y para el otro, intentando sacarse las amarras de encima. No lo logró pero casi tira la silla al suelo (con él dentro, claro). Por suerte, tuve buenos reflejos y logré atajarlo ni bien se inclinó la silla (pasó dos veces: hacia atrás y hacia el costado).

Una recomendación: siempre colocad la silla del niño contra la pared, para evitar que haga fuerza con los pies contra la mesa y la vuelque.

En conclusión, puede ser una buena opción para viajes, sobre todo si el niño no es tan inquieto como el mío ni tiene tanta fuerza. En mi caso no sé si me resulta muy práctica. Volverá a probarla mañana, a ver si hay más suerte.

Por lo que estuve viendo online, existen modelos de otras marcas que me recuerdan a los fulares. Dejo la foto para que puedas verla...




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