lunes, 4 de noviembre de 2013

El fanatismo en el fútbol argentino



El fútbol argentino tiene uno de los campeonatos más interesantes del mundo. Por un lado, al ser una competición más corta que las europeas, suele tener finales muy apretados en los cuales varios equipos cuentan con posibilidades de obtener el título hasta la última jornada. 

Por otro lado, Argentina suele ser reconocida a nivel mundial por la aparición de nuevos talentos año tras año. 

Y finalmente, la pasión con la que se vive el fútbol en este país no es comparable con ningún otro sitio en el mundo. Es en este punto en el que recaerá el análisis. 

Cuando se hace mención al fanatismo con el que se vive este deporte en Argentina, se pone el acento en que gran parte de la población vive durante toda la semana, los 365 días del año, de una manera muy intensa lo que sucede con su equipo de preferencia. 


¿Cómo se vive el fútbol durante la semana en Argentina?

La semana del aficionado comienza el miércoles habitualmente. Es ese día cuando el "hincha" comienza a palpitar lo que sucederá el fin de semana venidero. 

Comienzan las planificaciones en cuanto a si el partido será de local o significará un desplazamiento a otro estadio (ya sea en la misma ciudad u otra). 

Además ese día suele aparecer en los medios de comunicación información detallada acerca del lugar y horario de las ventas de entradas. 

Algunos aficionados pasan días enteros haciendo fila para conseguir los tickets, como el caso de Martín (22 años, hincha de River) quien comenta: "La semana previa a un superclásico puedo pasar dos días en la fila, esperando que abran las boleterías. Todo por una entrada".

La jornada suele jugarse entre el viernes y el domingo. Los días jueves y viernes comienzan las cargadas y apuestas con los aficionados rivales del fin de semana. Muchos simpatizantes del mismo equipo suelen juntarse el día anterior al partido a armar una especie de "fiesta" para el día del encuentro. 

Esto incluye desde papeles y serpentinas para el recibimiento del equipo, hasta globos, paños del mismo color o algún objeto determinado para cargar al rival, que llenarán de colorido las tribunas. 

El domingo hay que ir a la cancha a ver el partido

Una vez llegado el día del encuentro, el "hincha" comienza a vivir el partido desde muy temprano. Una especie de cosquilleo recorre todo el cuerpo desde la mañana, porque la hora se acerca. Toda la suerte de la siguiente semana se decidirá en 90 minutos de fútbol. Por este motivo, los grupos de amigos se juntan desde temprano para no perderse ningún detalle de la previa. 

Aquellos que estuvieron involucrados en el armado de la fiesta suelen ir al estadio con algunas horas de antelación, para que a la hora del partido no haya sorpresas. 

Para muchos fanáticos es incluso más importante lo que sucede en las tribunas que lo puramente futbolístico. "Cuando entra el equipo a la cancha me quedo durante varios minutos mirando a la hinchada y se me pone la piel de gallina", dice Diego (27 años, simpatizante de Racing). Los hinchas del equipo visitante también se encuentran con tiempo, generalmente en su propio estadio, para desde allí trasladarse en varios autobuses hasta el lugar del partido. 

La entrada de los barrabravas a la cancha y el duelo de hinchadas 

Pocos minutos antes de que comience el encuentro ingresan en la tribuna los "barrabravas". Llegan en grandes grupos, con muchas banderas, bombos y ruido. Son el grupo más violento y organizado de la afición, que a su vez es recibido con el mismo furor que los futbolistas. La gente enloquece y comienza a saltar y cantar de manera ensordecedora. Son ellos quienes le ponen mayor colorido a la tribuna... 

Pocos minutos más tarde ingresa la ¨barrabrava¨ del equipo rival y otra vez vuelven a enfrentarse con cánticos. Las barrabravas son quizás lo que más llama la atención de los turistas cuando van a la cancha en Argentina, porque ellos son quienes ponen el ruido, los colores... y quienes también provocan desmanes y suspensiones de partidos.

De esta manera, comienza a jugarse el partido en las tribunas. Dentro de las mayores rivalidades se destacan: River Plate - Boca Juniors, Racing Club - Independiente, San Lorenzo - Huracán, Newell`s Old Boys - Rosario Central y Estudiantes - Gimnasia y Esgrima (ambos de La Plata). 

El partido del honor por el que vibran las tribunas

Hay varios factores que son muy importantes para los aficionados:
  • Que su propia tribuna tenga más colorido que la del otro equipo, con más banderas largas (llamadas "tirantes" en la tribuna), banderas de palos, globos, paños u otras cosas que den colorido. Y bombos claro, que aportan ruido y acompañan las canciones
  • Que un gran número de aficionados esté apoyando a su equipo, ocupando prácticamente todo el sitio que se les haya otorgado (en algunos casos llega a ser un lugar para 15 mil personas). La cantidad de "barrabravas" que tenga el equipo en cuestión, significa un mayor o menor respeto por esa afición, siendo otro motivo de orgullo.
  • Y por último, de gran importancia: ¿qué afición es la que grita y canta más durante el desarrollo del partido, independientemente del resultado? Aquí el resultado suele influir en el ánimo de la tribuna, aunque tiene mayor valor cantar más que el rival cuando se va perdiendo.
Una vez finalizado el partido los fanáticos se retiran alegres o frustrados según el resultado dentro y fuera del campo de juego. 

Se aproxima el inicio de la semana y ya se comienzan a palpitar las cargadas del lunes, ya sea en el trabajo, el colegio o la universidad. Puede ser una semana muy larga en caso de derrota, pero de mucho disfrute en caso de triunfo. "Cuando perdemos un clásico no me dan ni ganas de ir a la oficina el lunes", dice José (36 años, hincha de Boca). De un modo u otro, el miércoles comienza una nueva semana y todo lo que haya sucedido quedará en el olvido... Hasta el siguiente domingo.

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