domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Cómo cambiar un pañal?

Cambiar un pañal parece toda una ciencia cuando uno es padre primerizo. Los recién nacidos se ven tan pequeños, tan frágiles, que muchas veces da miedo incluso tocarlos...

Al cambiar el pañal es muy importante que estés tranquilo, porque el bebé siente el estado de ánimo. Un padre nervioso pondrá nervioso al bebé.

Cambiar un pañal se vuelve sencillo con el correr de los días y la práctica. Tan sólo es necesario tener en cuenta algunos consejos.

Un cambiador bien preparado


Debes tener en casa un espacio definido para cambiar los pañales. A tal efecto puedes comprar un mueble cambiador o utilizar una cómoda con un colchoncito arriba. En cualquier caso, asegúrate de que el mueble esté a una altura cómoda para tu altura, para no tener que agacharte ni estirarte demasiado.


Sobre el mismo mueble o en un estante cercano, coloca los pañales, las toallitas húmedas y la crema. Deja todo a tu alcance, para que simplemente estirando el brazo puedas alcanzarlo. Recuerda que nunca debes dejar al bebé en el cambiador sin vigilancia porque podría rodar y caer.

La temperatura adecuada de la habitación


Al cambiar al bebé es preferible una habitación sin corrientes de aire, sobre todo con los bebés recién nacidos. Asegúrate de que el pequeño no pase frío durante el cambio, sobre todo si es invierno.

Manos calentitas


¿Cómo te sentís cuando te tocan con manos heladas? No es muy agradable... Por eso, siempre frota tus manos antes de comenzar a desvestir al bebé para que tengan una temperatura agradable.

Trabajo en equipo


Las primeras veces es bueno que ambos padres cambien el pañal en conjunto, para facilitar la situación. Además, de esta manera ambos podrán aprender.

Cómo cambiar un pañal paso a paso


Para mí, la posición más cómoda es de frente al bebé. Cuando los bebés son más grandes, conviene ponerse un poco de costado para evitar sus patadas pero con un recién nacido, no debería haber riesgo de recibir golpes, al menos golpes demasiado fuertes.

Una vez estés de frente al bebé, frota tus manos para tenerlas calentitas y empieza a desnudarlo de cintura para abajo. Mientras realices este proceso, háblale o cántale para tranquilizarlo. Los movimientos deben ser suaves pero seguros.

Abre el pañal y con la parte frontal del mismo, limpia el culete y dobla el pañal sucio sobre sí mismo. Luego, con una toallita comienzas a limpiar primero el pene o la vagina y luego el culete. Nunca lo hagas al revés porque puedes traspasar gérmenes anales a los genitales. Sobre todo en el caso de las niñas es muy importante que limpies desde la vagina hacia la cola y no viceversa. En cualquier caso, lo mejor es siempre seguir este procedimiento, aunque se trate de un niño.

Una vez la zona esté limpia (revisa las ranuras entre los genitales y las piernas), coloca un pañal nuevo bajo el culete del peque y tira el pañal sucio. Coloca la crema en el culete y procede a cerrar el pañal. Viste al niño y ¡listo!

No es para nada difícil, ¿verdad?

Mira este vídeo explicativo...

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